Poseidón... mi querido Poseidón...
Porque tu iluminas mis días más oscuros.
Porque no me imagino mi vida ya sin ti.
Porque contigo rozo el cielo.
Porque cuando estoy contigo haces que el tiempo se pare.
Porque tu eres quien hace que las aguas choquen violentamente entre sí cada vez que nos miramos con esos ojos rebosantes de deseo... el deseo de tenerte entre mis brazos, entre mis piernas, de acariciarte tan apasionadamente que te dejo el rastro de mis uñas en tu espalda...
Porque es en ti en lo último que pienso antes de quedarme dormida, y lo primero que pienso al despertarme.
Porque decir que te quiero ya se me queda pequeño.

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